|
El fuego sagrado. La
llama eterna ...
La vela representa al
fuego, nos habla de fuerza y regeneración, de protección, poder, energía
y creatividad.
La luz de la vela nos
libera, nos abre el corazón, amanza la fiera que llevamos dentro, y
le brinda sosiego al alma.
Cuando encendemos una
vela estamos estableciendo una conexión entre el cielo y la tierra,
y al mismo tiempo, dándole luz a otra persona y a nosotros mismos.
La vela es un medio que
utilizamos para enviar un mensaje, y siempre tiene respuesta.
Es de suma importancia
determinar la esencia del problema sobre el cual queremos respuestas,
o bien, directamente darle una solución, puesto que para cada situación
existe un color de vela diferente, y cada una de ellas tiene asignado
un día, hora, mes, estación y año en que debe ser encendida en ritual
para un mejor resultado a nuestras necesidades.
Prender una vela en ritual
significa un enorme compromiso con nosotros mismos y con los demás,
y deberán siempre tenerse en cuenta todas la posibilidades que implicaría
el objetivo de nuestro ritual, y el alcance que sus consecuencias puede
acarrearle a los demás.
Todo trabajo mágico realizado
con fuego implica transformación y renacimiento.
Cuando encendemos una
vela estamos llevando luz, ya sea al cuerpo físico, a la mente o al
espíritu.
En este místico arte
de la Ceromancia hay un factor que juega un papel muy importante, y
es el color de la vela.
Cada color trabaja sobre
determinados planos, por lo tanto le da a la vela mayor potencia y energía
para alcanzar objetivos concretos, siempre que usemos el color correspondiente
a nuestra necesidad.
|