|
RESEÑA:
Mónica era africana, de familia
cristiana. Sus padres la casaron con Patricio, quien la hizo
sufrir mucho. Despúes de horas de oración, consiguió ablandar
el carácter de su esposo y convertirlo en cristiano. De esa
unión nació Agustín (San). Totalmente descarriado, su hijo no
hacía otra cosa que llevarle disgustos, entre otros, su vida
libertina y su viaje a Roma. Allí, Agustín contrae
una grave enfermedad. Gracias a las súplicas de Mónica se recupera.
Viaja a Italia a buscarlo. Lo encontró en Milán enseñando retórica
y convertido en Cristiano gracias a San Ambrosio. En medio de
su felicidad, Mónica cayó gravemente enferma. Murió 9
días después, a los 56 años.
|