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La palabra aura, que en
griego significa "brisa" y en latín "emanación", ha sido utilizada desde
tiempos inmemorables para referirse a una aureola luminosa y policroma
que rodea no sólo al ser humano, sino también a animales, plantas, e
incluso, a objetos inanimados.
En todas las culturas, el
ser humano parece haber sido consciente de la existencia de esta "nube
de luz". En la prehistoria realizaban en sus cuevas dibujos de figuras
rodeadas de una especie de halo, los jefes indios americanos y chamanes
simbolizan el aura en sus tocados de plumas, los faraones egipcios en
sus tiaras, las representaciones religiosas sobre las cabezas de ángeles,
santos, etc.
La creencia general es que
existe una energía cósmica que activa e impregna todo el universo; para
los chinos sería el chi, huaca para los incas, prana para los hindúes
y ruasch para los hebreos.
Desde hace siglos hay testimonios
de personas que han visto emanaciones luminosas alrededor de seres que
se han considerado dioses o iluminados. Existen referencias del antiguo
Egipto donde en las tumbas de los faraones, se han visto emanaciones
luminosas alrededor del cuerpo de los dioses Isis y Osiris.
Esa luminosidad alrededor
del cuerpo era considerada una señal de los dioses o grandes
iluminados. En oriente, alrededor
del Buda siempre se representa un aura dorada.
Así mismo, en el cristianismo
aparecen estas representaciones alrededor de la cabeza de los santos,
de Jesús, y de la Virgen María.
En el siglo XVI el alquimista
Paraselso descubrió que una emanación que provenía
del interior del ser humano a la cual le llamo Globo Igneo o
Munia, luminosidad visible según la evolución espiritual
de la persona.
Esta luminosidad visible
en las personas espiritualmente evolucionadas puede ser captada, a veces,
por el ojo humano.
En el siglo XVIII el médico
alemán Mesmer revolucionó la medicina parisina realizando
curaciones curaciones haciendo sumergir a sus pacientes en tinas llenas
de agua energizadas con metales que tratados magnéticamente.
El aura es una emanación
de energía, y está presente en todo ser. El hombre no
es solamente un cuerpo físico, sino que también es energía.
La acumulación de la misma en ciertos órganos o músculos,
provoca desequilibrio y enfermedades. Los metales tratados, trabajan
en el ser humano como imanes que retiran la energía sobrante
acumulada de dichos órganos restaurando la corriente energética
que fluye a través del cuerpo. Al eliminarse estas sobrecargas
de energía retorna el equilibrio energético y la salud.
En 1920 el matrimonio Kirlian
descubrió por accidente una cámara que tiene la particularidad
de poder fotografiar el aura de los seres vivos: la Cámara Kirlian.
En la fotografía aparece una emanación de luz de colores
alrededor de la figura de la persona fotografiada. Ha sido utilizada
con eficacia en el campo de la criminología y la metafísica.
En medicina ha sido muy útil, para los menos escépticos,
puesto que según la coloración del aura se han podido
diagnosticar padecimientos con cierta exactitud, inclusive mucho antes
de que se presentaran síntomas físicos, dolor o molestias
físicas.
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